Invitación a debatir sobre temas de economía, política, medio ambiente y mucho mas.
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29 julio 2014
13 julio 2014
La “tercera vía” sí existe: es un discurso de encubrimiento
Un texto polémico y vertical sobre las verdades a medias, las falacias y las mentiras de esa “tercera” vía que no existe en el mundo real sino en los discursos de derecha. No al capitalismo rampante o encubierto, pero también no al socialismo caduco.
Rodolfo ArangoTomado de Razón Pública
7 de julio de 2014
Hegemonía de un modelo
La Tercera Vía ha dado de que hablar en los últimas semanas. De ella
hacen eco medios y columnistas proclives a élites sociales y otrora
dirigentes mundiales, sin importar lo desprestigiados que estén en sus
propios países.
Vale la pena hacer algo de claridad sobre el tema: la Tercera Vía no es
la supuesta alternativa al capitalismo y al socialismo, como se quiere
presentar. Más bien se trata de un discurso de encubrimiento del
capitalismo hoy hegemónico y sólo desafiado por el terrorismo y el
radicalismo islámico.
Hasta el presente no existe una alternativa a las formas y relaciones de producción que representan el capitalismo y el comunismo.
En su fase más aguda y avanzada, el capitalismo corporativo
transnacional ha mostrado una efectividad prodigiosa. Para probar este
aserto baste con mencionar las políticas económicas, laboral y social,
que ya no son formuladas “democráticamente” a nivel nacional: ellas son
impuestas por instancias internacionales, incluso de carácter privado,
que deciden el destino de los pueblos sin que sus integrantes lleguen
siquiera a enterarse.
¿O acaso cree alguien que fueron el partido de la U, el otrora
“glorioso” partido liberal y el “benemérito” partido conservador los que
en representación del pueblo colombiano aprobaron la flexibilización
laboral, y no organismos internacionales siguiendo la cartilla del
consenso de Washington?
El mercado y el Estado
Hasta el presente no existe una alternativa a las formas y relaciones
de producción que representan el capitalismo y el comunismo. Diversas
alternativas están sobre el tapete, pero sólo a nivel teórico. Baste
mencionar una: el socialismo de mercado, que garantiza la propiedad
privada de los bienes de consumo, pero no de los medios de producción;
en su versión más actual, acepta incluso que estos últimos y la fijación
de precios sean determinados por el mercado, pero bajo planificación
del gobierno y con participación de los trabajadores en la
administración y ganancias de las empresas.
La tal Tercera Vía carece de un modelo de formas y relaciones de
producción distinto de de las dos opciones que dice querer superar. Se
trata de una típica hipóstasis del discurso con la realidad: se
pretende crear nuevas realidades fácticas vía discursos, reemplazando
hechos con palabras.
Con su fórmula “tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea
necesario”, la Tercera Vía de Santos encubre la realidad del libre
comercio internacional, legal e ilegal, en beneficio de grandes
conglomerados, por lo general privados, en procura de crecientes
capitales con destino a paraísos fiscales (black pool). Bajo el uso de
las expresiones “posible” y “necesario”, afloran los prejuicios de sus
promotores: el mercado es sinónimo de libertad, el Estado de lo
contrario.
Otro sería el paseo si la fórmula fuese “tanto Estado como sea posible,
tanto mercado como sea necesario”: Esto en atención a que vivimos en un
país inculto adverso a la ley y amigo del atajo.
Con este fácil juego de palabras, los tecnócratas de derecha buscan
maximizar el mercado y minimizar el Estado, sinónimo de ineficiencia,
corrupción y arbitrariedad. Se obedece así la cartilla neoliberal, con
sus recetas de desregularización de la economía, privatización de
funciones, entidades y bienes públicos y reducción del Estado, pese a
sus devastadores efectos sobre la desigualdad, la equidad y la
solidaridad social.
La muerte del socialismo
En su versión benigna, la Tercera Vía parte de supuestos errados, a
semejanza de Fukuyama con el efímero “fin de la historia” y de las
ideologías.
Uno de tales supuestos es creer que el marxismo como utopía
emancipadora ha perecido, sepultada por el fracaso del comunismo
soviético o del socialismo chavista del siglo XXI. Pero con estos
ejemplos se confunden experiencias históricas, por cierto fallidas e
inaceptables dada su negación del pluralismo étnico, cultural, de
género, político o religioso, con la búsqueda de verdaderas alternativas
a formas y relaciones de producción que perpetúan la dominación.
La superficialidad del debate se hace patente cuando se centra
simplemente en la condena al totalitarismo o en la exaltación de la
libertad como motor de la motivación, innovación o productividad.
Detrás del eslogan
Pero no todo es superficial o benigno en el discurso encubridor de la Tercera Vía.
Un dogmatismo fanático trasluce en la pepa de su raciocinio
instrumental, propio de la actual clase política gobernante: óptimos de
Pareto, condiciones de Samuelson, etc., son formas de reducir las
grandes decisiones políticas, económicas y sociales sobre democracia,
guerra, soberanía o relaciones internacionales, a problemas de
eficiencia, como si la idea de la utilidad gobernara al ser humano y no
al contrario.
El “unilateralismo” del análisis económico, que desecha variables y
simplifica la complejidad del contexto cultural y político en su
metodología para modelar matemáticamente, resulta tan totalitario como
el pensamiento colectivista que dice combatir. La privatización de la
salud, la educación y la justicia, por presuntas razones de eficiencia,
evidencia la ideología de derecha latente bajo la máscara
socialdemócrata.
El discurso de la Tercera Vía complementa al discurso de la paz. Con su
medianía y su mezcolanza pretende ser social pero de paso coopta, anula
el disenso y liquida la democracia. Dineros públicos y privados
seguirán fluyendo para mantener el estado de cosas, impedir la
democratización y entronizar la corrupción. Mientras tanto, las grandes
reformas al régimen territorial, de tierras, de poder político y de
garantías a la oposición seguirán siendo imposibles, en buena parte por
ser incompatibles con los negocios internacionales. La corrupción y la
guerra, modus operandi del capitalismo transnacional, se encargarán de
aportar su cuota de terror, también necesaria para reactivar el aparato
productivo y controlar la población mundial.
La verdadera tercera vía
Desafíos más dignos de discutir en la búsqueda de alternativas reales
al capitalismo y al comunismo soviético o al socialismo castro-chavista
se centran, por ahora, en el análisis de la libertad.
Tanto el historiador Quentin Skinner, con su defensa de un tercer
concepto de libertad, como el filósofo Philip Pettit, con su propuesta
de “libertad como no dominación”, ofrecen perspectivas republicanas más
enriquecedoras que las de la Tercera Vía para analizar los alcances y
límites de la libertad.
No debe desanimarnos que hoy predominen el capitalismo transnacional y
su mancorna, el pensamiento posmoderno. Por el contrario, la debilidad
teórica de su reencauche debe animarnos, puesto que ella no podrá
superar el culto al mercado, el avance del militarismo y de la
corrupción (como acaban de mostrarlo los manejos oscuros
de Tony Blair en su gestión como “enviado de paz” a Oriente Medio), o
el aumento del fanatismo religioso como consecuencia de intervenciones
humanitarias con fines económicos.
Desenmascarado el discurso de cooptación política que acompañará el
segundo periodo presidencial de Santos, queda abierta la pregunta de
cómo construir un orden internacional verdaderamente republicano, en el
cual las potencias extranjeras abandonen su mentalidad colonialista y
explotadora de naciones “inferiores” o subordinadas.
Afloran los prejuicios de sus promotores: el mercado es sinónimo de libertad, el Estado de lo contrario.
Al igual que una constitución republicana parte de la libertad, la
igualdad y la solidaridad entre sus ciudadanos, el orden político
internacional debe reconstruirse sobre condiciones de igualdad real que
tengan en cuenta la injusticia histórica del colonialismo y las nuevas
formas de su resurgimiento.
En la exploración de alternativas es importante volver a los clásicos
del pensamiento, a la lectura, al debate crítico, para combatir la
estrategia televisiva transnacional de embrutecimiento, con el espejismo
de vivir bien porque se participa visualmente de la vida de los otros.
“Realities” que acercan a la audiencia anónima a similares del género
humano y les permiten, por un momento, gozar de una gloria personal
prestada. O enlatados empobrecedores, como si todos tuviéramos derecho a
una cuota de estupidez en el mundo.
Por el momento no existen alternativas al capitalismo imperante y al comunismo caduco. Pero eso no debe incomodarnos.
Por el contrario, debería animarnos el hecho de poder detectar las
manipulaciones a las que estamos sometidos con el pensamiento único de
una derecha activa y militante, de múltiples rostros, dispuesta a
arrasarlo todo y a todos con su pathos tanatológico.
El aporte para una transformación radical podría venir de una
izquierda crítica y reflexiva, no una cooptada y confundida que cree
necesario acoger el discurso de unanimidad para tener una opción sobre
la tierra. La emancipación del género humano es una utopía vigente, al
igual que lo es la búsqueda de formas y relaciones de producción
sensibles a las diferencias y respetuosas de otros seres vivos. Si
persistimos en este difícil trabajo de domesticar la política nacional y
mundial estaremos dando pasos en la dirección correcta
13 junio 2014
El materialismo dialéctico y el voto
por Juan Manuel López Caballero
Revista Dinero, 13 de junio de 2014
Si algo ha caracterizado la
actividad política en Colombia en tiempos recientes ha sido la ausencia
del debate ideológico; o sea, de lo que debería ser el fundamento y la
columna vertebral de las decisiones que después por la vía electoral se
plasmen. Se puede decir que los planteamientos de 'izquierda'
desaparecieron o se volvieron impresentables en la medida en que se
consideró que quien los representaba era la guerrilla; y por eso mismo
tampoco evolucionó a nivel analítico y teórico la comprensión de lo que
significó la adopción del modelo neoliberal dentro de nuestro proceso
histórico. Leer más
25 mayo 2014
Colombia es una cenicienta que quiere ir al baile de los países desarrollados
Rodolfo Llinás, uno de los científicos más importantes del país, critica un sistema educativo que no respeta a los niños y no les enseña lo que necesitan.
Entrevista realizada por Semana
SEMANA: Usted lleva 52 años fuera de Colombia, pero nunca ha faltado a una cumbre como la que se realizó esta semana para hablar de educación. ¿Por qué?
RODOLFO LLINÁS: Es muy sencillo, es mi patria. La
recuerdo con enorme cariño. La patria es como la primera novia que uno
tiene: totalmente inolvidable.
SEMANA: ¿Y entonces por qué se fue?
R. LL.: Porque no había posibilidades en Colombia.
SEMANA: ¿Posibilidades para hacer qué?
R. LL.: Para la ciencia, que era lo que yo quería hacer.
SEMANA: ¿Y cree que hoy, 52 años después, sí hay esas posibilidades?
R. LL.: No. Hay muy pocas. Mucha de la gente que
va a especializarse y regresa tiene que devolverse, porque en Colombia
no hay posibilidades. Otros acaban teniendo un trabajo en el que no
practican lo que estudiaron y muchos terminan de políticos o haciendo
otras cosas. ¿Imagínese uno de físico qué puede hacer aquí?
SEMANA: ¿Cómo lee a un país que no valora la ciencia ni a sus científicos?
R. LL.: Es un país que está retrasado
intelectualmente. Un país no valora la ciencia porque nadie les ha
enseñado a sus ciudadanos su valor. Y si los dirigentes no lo entienden,
es porque no les interesa. A muchos lo único que les importa es tener
dinero, tener viejas, tener poder.
SEMANA: Usted viene en un momento muy importante para este
debate. Muchos dicen que la educación en Colombia está en crisis. ¿Qué
piensa?
R. LL.: Yo creo que no hay ninguna crisis. Una
crisis ocurre cuando algo malo pasa. Pero cuando es crónico ya no es
crisis. Es simplemente el estado triste de Colombia. Cuando hicimos la
reunión de los sabios yo dije: “Colombia es una Cenicienta que quisiera
ir al baile de los países desarrollados”.
SEMANA: ¿Qué quería decir con eso?
R. LL.: Cualquier otro grupo humano daría lo que
fuera por tener la tierra colombiana. ¿Se imagina? Con dos océanos, con
agua dulce, con todo prácticamente… La vida en Colombia es demasiado
fácil. No hay invierno, la gente no se muere de desnutrición. Hay una
frase en inglés que describe eso: “Such is life in the tropics” (“Así es
la vida en el Trópico”). Por eso yo siempre he dicho que Colombia tiene
mejor tierra que gente.
SEMANA: Esa es una frase muy cruda...
R. LL.: No lo es. Colombia tiene una posición
fantástica en el globo terráqueo. Pero la gente que vive ahí,
precisamente porque vive en un lugar fantástico, no tiene que competir
para vivir. Salen y se comen su plato de comida sin problema. Entonces
la gente cree que la vida es para gozar.
SEMANA: Y si no es para gozarla, ¿para qué es?
R. LL.: No es para gozarla, es para pensar, que es
una manera más sofisticada de gozar. Es decir, a mí me parece sumamente
interesante que la gente lo quiera, como me decía un amigo, es “rumbear
todo el tiempo”. ¡Qué cosa tan aburrida! No podemos pasárnosla de cha,
cha, cha hasta la muerte.
SEMANA: ¿Y usted por qué cree que queremos solo vivir para rumbear?
R. LL.: Porque no hay educación.
SEMANA: Se cumplen 20 años de esa Misión de Sabios que reunió a los más importantes intelectuales del país, incluido Gabriel García Márquez, a hablar de educación. ¿Qué balance tiene de ese esfuerzo?
R. LL.: Hicimos gran cantidad de libros; yo
escribí uno que se llama El Reto. Llegamos a toda clase de conclusiones
que nunca nadie leyó. Se habló de que se invirtiera en ciencia y
tecnología por lo menos el 1 % del PIB y que lo deseable era que fuera
más. Hoy esa inversión no alcanza a ser ni el 1 % que deseábamos en esa
época.
SEMANA: ¿Qué más siente que falta por hacer?
R. LL: Primero hay que reconocer la importancia de
la educación. Colombia no será nada hasta que no eduque su gente. El
problema siempre ha sido que no se optimiza a los individuos, no se les
da la posibilidad de llegar a lo mejor que pueden ser. Eso solo se logra
con educación, pues al fin y al cabo esta se trata simplemente de
optimizar las capacidades cerebrales. ¿Cómo hacemos para optimizar? Hay
que trabajar más porque la gente entienda, que la gente sepa algo. El
saber es simplemente poder poner en contexto lo que uno sabe.
SEMANA: Usted ha dicho que la educación es tan necesaria como el agua…
R. LL: Sí. La educación más que importante es
esencial. Si no se le da al cerebro la capacidad de optimizar seremos
individuos de segunda clase que no alcanzamos todo lo que podíamos ser.
La ventaja de la educación es que si se hace bien mejora la calidad del
individuo, por eso digo que es como el agua o una buena comida.
SEMANA: ¿Cree que los niños y niñas colombianos tienen hoy un buen menú en ese sentido?
R. LL: El problema con los niños es que no los
quieren, no los respetan y no les ponen atención. Los niños sí saben lo
que quieren, pero esto es muy distinto a lo que les dan en la escuela.
Entonces hay rebeldía intelectual, no aprenden, se jartan. Se requiere
una postura diferente del sistema de educación que entienda que los
niños son seres pensantes y sumamente inteligentes. Hay que saber qué es
lo que les gusta, porque lo que les gusta es lo que saben hacer mejor.
SEMANA: Si tuviera que hacer un diagnóstico de los problemas de la educación en Colombia, ¿cuáles serían sus conclusiones?
R. LL: Para mí, el problema es de la metodología y
de la estructura de los profesores. Los profesores quieren tener una
posición no de guía, sino de maestros en donde solamente ellos mandan.
Son ellos quienes les dicen a los niños qué tienen que aprender y si
pasan o no pasan. Así es imposible. No son instructores, sino personas
que quieren tener poder, poder de rajar y de expulsar de la escuela.
SEMANA: ¿Y la metodología?
R. LL: Es muy sencillo. Tiene que ver con los
cursos y las cosas que se enseñan: geografía sin historia, matemáticas
sin geografía. Se enseñan cosas por separado. ¿De dónde sale la
geometría si no hay un contexto histórico? Lo único que importa es
saberse las propiedades de los triángulos para obtener una nota.
SEMANA: ¿Cómo debería ser entonces?
R. LL: ¿Para qué sirven los triángulos? Por
ejemplo, los mayas, los aztecas, los egipcios hicieron pirámides. Si las
miramos, encontramos que están preciosamente organizadas con respecto
al universo. ¿Cómo hicieron para construir eso? Se requieren tres cosas:
las líneas rectas, una piola y un peso. Nada más. Entonces para esas
culturas la geometría era una herramienta para hacer agricultura. Cuando
uno entiende así, todo es muy diferente. La escuela enseña la ubicación
de los ríos, pero jamás explica la importancia del agua. Somos un baúl
repleto de contenidos, pero vacío de contexto. De ahí nuestra dificultad
para aplicar el conocimiento en la realidad.
18 mayo 2014
17 mayo 2014
02 abril 2014
EL CAPITAL EN EL SIGLO XXI
| Reflexiones metodológicas y políticas sobre “El capital en el siglo XXI” y el concepto de “capital” | ||
| James K. Galbraith | ||
| 30/03/14 | ||
El economista francés Thomas Piketty acaba de publicar un voluminoso libro, Capital in the Twenty-First Century [El capital en el siglo XXI] (Belknap Press, Harvard, 2014, 671 páginas), que ha atraído inmediatamente la atención del mundo académico y hasta del Financial Times.
El libro es resultado de una gran investigación empírica fundada en la
elaboración de inmensas bases de datos. Es también una crítica inclemente de la irrelevancia y necedad de la ciencia social académica
que ha llegado a imperar en las últimas décadas (no sólo en la teoría
económica). Y aspira a ser, asimismo, una crítica política radical del
catastrófico e insostenible capitalismo de nuestro tiempo. El texto que
reproducimos a continuación es una reseña crítica escrita por James
Galbraith, autor él mismo de la que acaso sea la mejor investigación
teórica y empírica de la relación entre financiarización, inestabilidad
y desigualdad en el capitalismo de nuestro tiempo ("Inequality and Instability"). La
interesante crítica de Galbraith a Piketty es teórica (el concepto de
"capital" de Piketty sería incauta e inadvertidamente neoclásico), es
metodológica (su métrica sería incongruente), es empírica (sus ingentes
bases de datos –salidas básicamente de los registros fiscales— no
serían las mejores fuentes para lo que se propone) y es política (la
forma concebida por Piketty para poner fin a la catástrofe neoliberal y
"salvar al capitalismo de sí mismo" sería técnicamente ingenua, y por
lo mismo, políticamente utópica). Se trata, en cualquier caso, de una
gran discusión, científica y políticamente hablando. SP Leer más
|
25 marzo 2014
CRISIS EN UCRANIA
¿Será la pérdida de Crimea la primera de una larga serie?
por
Thierry Meyssan
Red Voltaire
| Damasco
Más allá
del enfático llanto de Occidente por la adhesión de Crimea
a la Federación Rusa, lo verdaderamente interesante sería saber
si se trata de un fenómeno aislado o si estamos ante el inicio de
una tendencia más generalizada de Europa oriental a inclinarse
hacia Moscú. Al no tener otra cosa que ofrecer, aparte de la ya harto
conocida sumisión a la burocracia de Bruselas, la Unión Europea teme que
sus actuales clientes puedan sentirse atraídos por la libertad y
las posibilidades financieras de Moscú. Leer más
23 marzo 2014
LA CONFRONTACIÓN RUSIA-USA-UE
Sanctions effect: Russia to change its economic partners…for the better
Published time: March 21, 2014 15:34
Tomado de: RT
Brazil's
President Dilma Rousseff, India's Prime Minister Manmohan Singh,
Russia's President Vladimir Putin, China's President Xi Jinping and
South African President Jacob Zuma pose for a photo after the BRICS
leader's meeting at the G20 summit on September 5, 2013 in Saint
Petersburg.(AFP Photo / Sergei Karpukhin )
On March 18, the spokesperson for the Kremlin, Dmitry Peskov, claimed in a BBC interview that Russia would switch to new partners in case of economic sanctions being imposed by the European Union and the United States. He highlighted that the modern world isn't unipolar and Russia has strong ties with other states as well, though Russia wants to remain in good relations with its Western partners, especially with the EU due to the volume of deals and joint projects.
Those “new partners” are not really new since Russia has been closely interconnected with them for almost 13 years. This is all about the so-called BRICS organization, consisting of Brazil, Russia, India, China and South Africa. BRICS represents 42 percent of the world’s population and about a quarter of the world’s economy, which means that this bloc of states is an important global actor.Ver más
15 marzo 2014
14 febrero 2014
Educación y disciplina
Educación y disciplina
En 1932 el longevo filósofo y matemático inglés publicó un libro, Elogio de la ociosidad,
que contenía el siguiente ensayo sobre la educación. Pese a los años
transcurridos, el texto conserva una sorprendente actualidad.
Cualquier teoría seria acerca de la educación debe constar de dos
partes: de una concepción de los fines de la vida y de una ciencia sobre
la dinámica psicológica —por ejemplo, las leyes del cambio mental. Dos
hombres que difieran acerca de los fines de la vida no pueden esperar
llegar a un acuerdo sobre educación. La máquina educativa a lo largo de
la civilización occidental ha sido dominada por dos teorías éticas: la
de la cristiandad y la del nacionalismo. Estas dos, cuando se toman en
serio, son incompatibles, tal como se está volviendo evidente en
Alemania. Por mi parte, sostengo que, donde difieren, la cristiandad es
preferible, pero donde coinciden ambas están erradas. La concepción por
la que yo abogaría, en cambio, como propósito de la educación es la de
civilización, un término que, como yo lo entiendo, tiene una definición
parcialmente individual, parcialmente social. Consiste, en el individuo,
en sendas cualidades intelectuales y morales: intelectualmente, en
algún mínimo conocimiento general, destreza técnica en la propia
profesión y en el hábito de formar las opiniones a partir de la
evidencia; moralmente, en imparcialidad, amabilidad y en una mínima
cantidad de autocontrol. Debería añadir una cualidad que no es moral ni
tampoco intelectual, sino quizás psicológica: alegría y gusto por la
vida. Leer más
21 enero 2014
Guerra Psicológica: Publicidad y Consumismo
La mayor historia que la publicidad nos dice sobre la felicidad humana, es que, el camino a la felicidad es a través del consumo de cosas y que serás más feliz comprando, que no comprando.
Un interesante corto que nos explica como el ciudadano es reemplazado por el consumidor.
10 diciembre 2013
Famous People Painting
Para más información sobre cada uno de los personajes, pinche en la figura correspondiente.
http://cliptank.com/PeopleofInfluencePainting.htm
http://cliptank.com/PeopleofInfluencePainting.htm
04 noviembre 2013
27 octubre 2013
25 octubre 2013
Undergraduates at Manchester University propose overhaul of orthodox teachings to embrace alternative theories
Tomado de: Real World Economics Review
http://rwer.wordpress.com/2013/10/25/undergraduates-at-manchester-university-propose-overhaul-of-orthodox-teachings-to-embrace-alternative-theories/
Octubre 25 de 2013
The Post-Crash Economics Society at Manchester University. Photograph: Jon Super for the Guardian
Few mainstream economists predicted the global financial crash of
2008 and academics have been accused of acting as cheerleaders for the
often labyrinthine financial models behind the crisis. Now a growing
band of university students are plotting a quiet revolution against
orthodox free-market teaching, arguing that alternative ways of thinking
have been pushed to the margins.
Economics undergraduates at the University of Manchester have formed the Post-Crash Economics Society,
which they hope will be copied by universities across the country. The
organisers criticise university courses for doing little to explain why
economists failed to warn about the global financial crisis and for
having too heavy a focus on training students for City jobs.
A growing number of top economists, such as Ha-Joon Chang, who
teaches economics at Cambridge University, are backing the students.
Next month the society plans to publish a manifesto proposing
sweeping reforms to the University of Manchester’s curriculum, with the
hope that other institutions will follow suit.
Joe Earle, a spokesman for the Post-Crash Economics Society and a
final-year undergraduate, said academic departments were “ignoring the
crisis” and that, by neglecting global developments and critics of the
free market such as Keynes and Marx, the study of economics was “in
danger of losing its broader relevance”.
Chang, who is a reader in the political economy of development at
Cambridge, said he agreed with the society’s premise. The teaching of
economics was increasingly confined to arcane mathematical models, he
said. “Students are not even prepared for the commercial world. Few
[students] know what is going on in China and how it influences the
global economic situation. Even worse, I’ve met American students who
have never heard of Keynes.”
In June a network of young economics students, thinkers and writers set up Rethinking Economics, a campaign group to challenge what they say is the predominant narrative in the subject.
Earle said students across Britain were being taught neoclassical economics “as if it was the only theory”.
He said: “It is given such a dominant position in our modules that
many students aren’t even aware that there are other distinct theories
out there that question the assumptions, methodologies and conclusions
of the economics we are taught.”
Multiple-choice and maths questions dominate the first two years of
economics degrees, which Earle said meant most students stayed away from
modules that required reading and essay-writing, such as history of
economic thought. “They think they just don’t have the skills required
for those sorts of modules and they don’t want to jeopardise their
degree,” he said. “As a consequence, economics students never develop
the faculties necessary to critically question, evaluate and compare
economic theories, and enter the working world with a false belief about
what economics is and a knowledge base limited to neoclassical theory.”
In the decade before the 2008 crash, many economists dismissed
warnings that property and stock markets were overvalued. They argued
that markets were correctly pricing shares, property and exotic
derivatives in line with economic models of behaviour. It was only when
the US sub-prime mortgage market unravelled that banks realised a
collective failure to spot the bubble had wrecked their finances.
In his 2010 documentary Inside Job, Charles Ferguson highlighted how
US academics had produced hundreds of reports in support of the types of
high-risk trading and debt-fuelled consumption that triggered the
crash.
Some leading economists have criticised university economics
teaching, among them Paul Krugman, a Nobel prize winner and professor at
Princeton university who has attacked the complacency of economics
education in the US.
In an article for the New York Times in 2009, Krugman wrote:
“As I see it, the economics profession went astray because economists,
as a group, mistook beauty, clad in impressive-looking mathematics, for
truth.”
Adam Posen, head of the Washington-based thinktank the Peterson
Institute, said universities ignore empirical evidence that contradicts
mainstream theories in favour of “overly technical nonsense”.
City economists attacked Joseph Stiglitz, the former World Bank chief
economist, and Olivier Blanchard, the current International Monetary
Fund chief economist, when they criticised western governments for
cutting investment in the wake of the crash.
A Manchester University spokeman said that, as at other university
courses around the world, economics teaching at Manchester “focuses on
mainstream approaches, reflecting the current state of the discipline”.
He added: “It is also important for students’ career prospects that they
have an effective grounding in the core elements of the subject.
“Many students at Manchester study economics in an interdisciplinary
context alongside other social sciences, especially philosophy, politics
and sociology. Such students gain knowledge of different kinds of
approaches to examining social phenomena … many modules taught by the
department centre on the use of quantitative techniques. These could
just as easily be deployed in mainstream or non-mainstream contexts.”
08 octubre 2013
LA DESIGUALDAD EN COLOMBIA
El efecto de la desigualdad
Tomado de revista SEMANA
Por Margarita M. Orozco Arbeláez*
OPINIÓN
Una sociedad inequitativa es menos democrática, menos eficiente y castiga al más valioso recurso de cualquier economía: el ser humano.
Foto: SEMANA
Qué
tienen en común una pareja de profesionales a punto terminar su
doctorado, empleados en universidades privadas, con dos niños en edad
escolar, a quienes el Fondo Nacional del Ahorro les niega un préstamo
para comprar casa porque exceden el nivel de endeudamiento; con mi
colega de 23 años, c
on maestría de la mejor universidad de Colombia,
endeudada de por vida con el Icetex, que hoy devenga la mitad de lo que
se gana otro profesional, con su misma formación en la misma empresa,
porque a algún genio se le ocurrió que era un buen negocio contratar a
alguien joven por la mitad de la plata; y mi empleada, que trabaja en un
hotel, en donde antes era mucama, hasta que despidieron a todos los
empleados y ella terminó sola cubriendo los oficios de aseo, mensajería y
otras labores agregadas en lo que hoy son 25 “Aparta Suits”; y su
esposo, que todos los días viaja del sur al norte de la ciudad para
recibir 23.000 pesos por 12 horas de trabajo, que pueden ser 13, 14 ó
15, sin contrato y con “liquidación” diaria.
Todos
tienen en común que son buenos ciudadanos y trabajadores, son
dinámicos, inteligentes, le aportan al país y sin embargo sienten que
están estancados sin poder avanzar a una vida mejor porque trabajan para
una economía que no funciona bien, que es sumamente inequitativa y
desigual.
Pese a que la encuesta de
Comunicación y Participación Política 2012 que realiza el Centro de
Investigación en Comunicación Política (CICP) de la Universidad
Externado de Colombia revela que el 78 % de los colombianos quiere
absoluta equidad en la distribución del ingreso, y sólo el 5 % acepta la
inequidad extrema que se presenta en nuestro país, pocas personas
comprenden la magnitud de la misma y el impacto que esto tiene en la
vida cotidiana de las personas. No sólo se trata de las escandalosas
cifras que nos indican que el 10 % más rico en Colombia se lleva la
mitad del Producto Interno Bruto, mientras que el 10 % más pobre apenas
tiene el 0,6 %. De lo que se trata, en el fondo, es que una sociedad
inequitativa, es también una sociedad menos democrática.
Un
análisis más detallado sobre el tema de la desigualdad debe llevarnos a
pensar que, en una democracia inequitativa, la política también tiende a
ser inequitativa y esta última, por tanto, tenderá a un desarrollo
económico desequilibrado entre los distintos sectores sociales, a favor
de los más ricos. Esto explica por qué en Colombia el problema de la
desigualdad aumenta en lugar de disminuir, trayendo consecuencias
nefastas no sólo para la clase media y baja, también para el desarrollo y
eficiencia del país y de la sociedad en su conjunto.
No
en vano el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, en su libro “El
precio de la desigualdad” advierte la consecuencias que deben pagar los
países inequitativos ya que este tipo de sociedades no funcionan de
forma eficiente y no son sostenibles a largo plazo.
Según
el autor, “cuando los más ricos utilizan su poder político para
beneficiar en exceso a las empresas que ellos mismos controlan, se
desvían unos ingresos muy necesarios hacia los bolsillos de unos pocos,
en vez de dedicarse al beneficio de la sociedad en general”. Esto
ocasiona un círculo vicioso en el que los ricos son más reacios a gastar
el dinero en necesidades comunes, o en educación, porque claro, ellos
pueden pagar colegios y universidades privadas, ir al club en lugar del
parque público y pagar medicina prepagada para no tener que hacer fila
en el POS, y al hacerlo, la sociedad se divide más.
La
inequidad también tiene consecuencias mucho más tenues y macabras. La
educación mercantilizada hace que las familias se endeuden en
universidades con ánimo de lucro que no garantizan una educación de
calidad para conseguir un empleo con el cual devolver el préstamo una
vez se termina la carrera; las familias que deben trabajar por más horas
en cualquier cargo extra no tienen tiempo calidad con sus hijos; las
empresas extractivas acaban con los recursos naturales sin que se les
imponga un costo por el daño causado al medio ambiente y lo más
importante, cuando hay desigualdad se descuida el más valioso recurso:
el ser humano, en su forma más productiva posible, pues la manera como
las empresas tratan a sus trabajadores -incluyendo cuánto les pagan–
afecta la productividad, lo cual redunda en el desarrollo del país.
La
sensación de que nuestro sistema es injusto también acaba con la
confianza, eso que Robert Putnam define como capital social y que es
indispensable para lograr lazos de cooperación entre los distintos
actores. Así cuando la confianza se debilita se afecta la economía, la
política, se erosiona la cohesión y comienza el conflicto dando lugar a
la criminalidad y la inestabilidad social.
Nunca
conseguiremos un sistema con total igualdad de oportunidades, pero con
un nivel más alto de conciencia sobre el problema y con una correcta
formulación de políticas económicas podríamos disminuir la brecha. La
pregunta de fondo es si a ese 10 % por ciento más rico le interesa el
cambio, y si el 90 % restante de la población está dispuesto a pelear
por una sociedad más justa. Todos saldríamos ganando, porque preocuparse
por los demás, como decía Tocqueville, no solo es bueno para el alma,
sino también para los negocios.
*Docente – Investigadora
Centro de Investigación en Comunicación Política (CICP)
Facultad de Comunicación Social – Periodismo
Universidad Externado de Colombia
En Twitter: @morozcoa
margaraorozco@yahoo.es
22 septiembre 2013
Mientras crece el desierto
Mientras crece el desierto
Por: William Ospina | Elespectador.com
Tomado de ELESPECTADOR.COM, 21 de septiembre de 2013
http://www.elespectador.com/opinion/mientras-crece-el-desierto-columna-447833
Hubo edades edades en que el agua y el aire aire, el mar y la amistad, la hospitalidad y la generosidad eran poderes sagrados, casi siempre custodiados o protegidos por la divinidad.
El mundo estaba para ser compartido, y se
veía como una profanación a las leyes de la amistad y de la
caballerosidad el anteponer a las cosas un precio.
En las obras
de Homero al visitante primero se lo atiende, se lo sienta a la mesa, se
lo saluda y se lo agasaja, y sólo después se le pregunta quién es y de
dónde viene.
Don Quijote era ese gran lector de quien se dice que
los libros lo enloquecieron. Pero más bien era un hidalgo en quien los
libros despertaron una desmedida nostalgia de tiempos más pródigos, y él
mismo quiso encarnar los valores del pasado: el heroísmo, el
desprendimiento, la generosidad.
Nada valoraba tanto como lo que
se hacía sin costo alguno. Él estaba dispuesto a salvar a los
desdichados y liberar a los oprimidos sin reclamar a cambio una sola
onza de oro. Pero cuando se lanzó a la aventura descubrió que ahora se
cobraba por todo: fue grande su extrañeza al ver que estaba
desapareciendo del mundo la gratuidad. Continuar leyendo
17 septiembre 2013
15 septiembre 2013
¿FRACASÓ EL CAPITALISMO?
Tomado de 
NUEVA YORK – Hace cinco años
la agencia de calificaciones Standard & Poor’s mantuvo la
calificación de grado de inversión «A» para Lehman Brothers hasta seis
días antes de que colapsara. Moody’s esperó aún más: redujo la
calificación de Lehman un día laborable antes de su derrumbe. ¿Cómo es
posible que reputadas agencias de calificación –y bancos de inversión–
se equivoquen tanto en sus evaluaciones?
Los
reguladores, banqueros y agencias de calificación son en gran parte
culpables de la crisis. Pero esta cuasidebacle no fue tanto un fracaso
del capitalismo como un fracaso de la capacidad de los modelos
económicos contemporáneos para comprender el rol y el funcionamiento de
los mercados financieros –y, en términos más amplios, la inestabilidad–
en las economías capitalistas. Ver más
01 septiembre 2013
EL PARO NUESTRO DE CADA DÍA
Por: Alberto Romero
Gran conmoción ha causado el paro campesino en varias
regiones del país, y las revueltas urbanas en apoyo del mismo. El mensaje
oficial populista dice estar de acuerdo con las justas reinvindicaciones de los
productores del campo, al tiempo que condena las acciones de hecho, promovidas,
según el gobierno, por “infiltrados” subversivos, lo cual no es nuevo, pues los
gobiernos, sin excepción, siempre han macartizado la protesta popular con
dichos señalamientos, convirtiendo a los dirigentes en objetivo militar de la
ultraderecha. Como paliativo, el gobierno “promete” algunas medidas
coyunturales, sin atacar el problema de fondo.
La crisis del sector agropecuario en Colombia es de
carácter estructural y obedece a la
incapacidad de la burguesía terrateniente, rentista, especulativa, corrompida y
vende patria, de transformar el campo, de acuerdo con las exigencias de un
desarrollo sostenible. En el meollo de la confrontación violenta está el
problema de la distribución altamente desigual de la propiedad de la tierra,
del acaparamiento de las mejores tierras y mejor situadas como medio de
acumulación y no como medio de producción, del desplazamiento permanente del
campesino, bien sea hacia los centros urbanos, o más allá de la frontera agrícola,
del atraso en el desarrollo técnico y tecnológico, del pésimo estado de las
vías secundarias, del alto costo de los insumos, de la larga cadena de
intermediación entre el productor y el consumidor, etc. Todo esto le impide al
productor campesino competir con las importaciones y el contrabando.
En consecuencia, más que pañitos de agua tibia, la
crisis estructural del sector agropecuario colombiano requiere de una profunda reforma agraria, que rompa, de
una vez por todas, el muro de contención que impide que el progreso llegue al
campo, a la población campesina, factor fundamental para el desarrollo sostenible del país. De lo
contrario, la inseguridad alimentaria (dependencia de las importaciones), la
violencia y el sobrepoblamiento de las ciudades por el desplazamiento forzoso
(lo cual empeorará el caos urbano), seguirán a la orden del día y, año tras
año, tendremos que soportar la incompetencia de los gobernantes de un Estado
cada vez más fallido.
29 agosto 2013
07 agosto 2013
Tomado de elmalpensante.com
http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=2338
Los matones del copyright
Naomi Klein
En épocas
remotas, las marcas sobre los seres humanos se solían hacer con hierros
candentes. Hoy los dueños del hierro se han sofisticado hasta el punto
de que pronto habrá que pedir permiso para llamarse McDonald, como
cualquier lechero escocés. No logo, el
ibro de Naomi Klein publicado por editorial Paidós, hace un apasionante
y polémico recorrido por el intrincado mundo de las marcas. He aquí un
anticipo.
Después de que en 1999 los ataques aéreos de la OTAN fueran
respondidos en Serbia con conciertos de rock donde adolescentes tocados
con gorras de los Chicago Bulls quemaban desafiantes la bandera
estadounidense, pocos tendrían la ingenuidad de repetir el gastado
refrán de que MTV y McDonald’s llevan la paz y la democracia al mundo.
Sin embargo, lo que se hizo evidente en aquellos momentos en que la
cultura pop trascendía la división provocada por la guerra era que, aun
cuando no exista ningún otro terreno cultural, político o lingüístico
común, los medios occidentales de información habían logrado cumplir la
promesa de crear el primer léxico mundial de imágenes, de música y de
íconos. Aunque no coincidamos en nada más, casi todo el mundo sabe que
Michael Jordan es el mejor jugador de béisbol que ha existido nunca.
Esto puede parecer un logro de poca monta comparado con los ambiciosos discursos sobre la “aldea global” que se oyeron cuando cayó el comunismo, pero es un logro bastante vasto para haber revolucionado tanto la producción del arte como las prácticas políticas. Las referencias verbales o visuales a las comedias televisivas, a los personajes del cine, a los eslóganes publicitarios y a los lagos de las empresas han llegado a ser el instrumento más eficaz que poseemos mas para comunicarnos entre las culturas, un click fácil e instantáneo. La profundidad que ha alcanzado esta forma de marca comercial impuesta a la cultura quedó bien visible en marzo de 1999, cuando estalló un escándalo a raíz de un popular texto escolar que se usa en las escuelas públicas estadounidenses. El texto de matemáticas de sexto grado estaba lleno de menciones y de fotografías de conocidos artículos comerciales: de zapatillas deportivas Nike y de productos de McDonald’s y de Gatorade. En cierto punto se enseñaba a los alumnos a calcular los diámetros con una golosina Oreo. Como era de esperar, los padres se pusieron furiosos contra este nuevo hito de la comercialización de la educación; parecía un libro pagado por las empresas. Pero McGraw-Hill, la editora del libro, insistía en que los críticos se equivocaban. “Hay que trabajar con las cosas que la gente conoce bien, para que se dé cuenta de que las matemáticas están en el mundo que les rodea”, explicó Patricia S. Wilson, una de las autoras del texto. Las referencias a las marcas no eran anuncios pagados, dijo, sino un intento de hablar a los alumnos sobre sus propios elementos de referencia y en su propio idioma; en otras palabras, de hablarles en el idioma de las marcas1. más información
Esto puede parecer un logro de poca monta comparado con los ambiciosos discursos sobre la “aldea global” que se oyeron cuando cayó el comunismo, pero es un logro bastante vasto para haber revolucionado tanto la producción del arte como las prácticas políticas. Las referencias verbales o visuales a las comedias televisivas, a los personajes del cine, a los eslóganes publicitarios y a los lagos de las empresas han llegado a ser el instrumento más eficaz que poseemos mas para comunicarnos entre las culturas, un click fácil e instantáneo. La profundidad que ha alcanzado esta forma de marca comercial impuesta a la cultura quedó bien visible en marzo de 1999, cuando estalló un escándalo a raíz de un popular texto escolar que se usa en las escuelas públicas estadounidenses. El texto de matemáticas de sexto grado estaba lleno de menciones y de fotografías de conocidos artículos comerciales: de zapatillas deportivas Nike y de productos de McDonald’s y de Gatorade. En cierto punto se enseñaba a los alumnos a calcular los diámetros con una golosina Oreo. Como era de esperar, los padres se pusieron furiosos contra este nuevo hito de la comercialización de la educación; parecía un libro pagado por las empresas. Pero McGraw-Hill, la editora del libro, insistía en que los críticos se equivocaban. “Hay que trabajar con las cosas que la gente conoce bien, para que se dé cuenta de que las matemáticas están en el mundo que les rodea”, explicó Patricia S. Wilson, una de las autoras del texto. Las referencias a las marcas no eran anuncios pagados, dijo, sino un intento de hablar a los alumnos sobre sus propios elementos de referencia y en su propio idioma; en otras palabras, de hablarles en el idioma de las marcas1. más información
Mis padres y yo
Salomón Kalmanovitz
Tomado de: elmalpensante.com
Mientras
unos reclaman a sus padres el desconcierto ideológico en que quedaron,
otros exploran el asunto desde una óptica muy diferente.
Mis padres tuvieron poca educación. Mi papá era originario de lo
que hoy es Bielorrusia, en su momento Lituania. Fue educado en la
religión judía, podía leer hebreo y escribir en yiddish, hablar algo de
lituano y ruso, sabía hacer las operaciones aritméticas básicas y se
orientaba por puntos de vista conservadores no sólo en política sino en
todo. Aprendió a hablar español con un marcado acento eslavo que a mí me
hacía sentir incómodo. Mi mamá cursó algunos años de secundaria en
Polonia, pero no pudo terminarla. En su familia hubo socialistas y
laboristas del movimiento llamado Bundt, según me enteré tardíamente con
sus familiares en Nueva York, pero ella fue apolítica toda la vida.
Ayudaba a mi papá con la cacharrería en Barranquilla, y él la respetaba
mucho porque era buena y rápida para los negocios. Eso nos permitió
entrar en el mundo de la clase media con todas sus comodidades.
A pesar de sus carencias, mis padres valoraban, como todos los judíos europeos, la educación que para ellos se expresaba en el respeto por los estudiosos de la Ley —los rabinos—, pero también por el aprecio a todas las profesiones liberales y técnicas. Tanto yo como mis dos hermanas fuimos apoyados para hacer estudios universitarios y de posgrado, a pesar de que ellos no entendían muy bien lo que el estudio representaría en nuestras vidas. En mi caso, terminé apartándome de la vida comunitaria y religiosa, o sea de las que para ellos eran las defensas últimas de nuestra existencia. Ver más
A pesar de sus carencias, mis padres valoraban, como todos los judíos europeos, la educación que para ellos se expresaba en el respeto por los estudiosos de la Ley —los rabinos—, pero también por el aprecio a todas las profesiones liberales y técnicas. Tanto yo como mis dos hermanas fuimos apoyados para hacer estudios universitarios y de posgrado, a pesar de que ellos no entendían muy bien lo que el estudio representaría en nuestras vidas. En mi caso, terminé apartándome de la vida comunitaria y religiosa, o sea de las que para ellos eran las defensas últimas de nuestra existencia. Ver más
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